VIH-SIDA Vacunas y nuevas tecnologías de la prevención | Laia Ruiz

«Antes pensábamos que llevar el tratamiento a países en desarrollo era una utopía y ahora hemos demostrado que es una realidad. Si nos ponemos todos a trabajar, las utopías se vuelven realidad»

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¿Cuáles son los principales objetivos y metas que centran la acción de Planeta Salud? 

Planeta Salud trabaja para tener mejores herramientas de salud, que sean eficaces, seguras y universalmente accesibles. Fomentamos la investigación y desarrollo de vacunas, microbicidas y otras tecnologías de prevención que ayuden a detener la epidemia global del VIH. También trabajamos para tener nuevos tratamientos, diagnósticos y métodos de prevención para la tuberculosis –primera causa a nivel mundial de mortalidad entre personas que viven con VIH. Nuestro trabajo se centra en la incidencia política, la movilización social y la sensibilización.

¿En qué momento estamos de la lucha contra el VIH-SIDA? 

A nivel científico, y desde una perspectiva de prevención, estamos en una buena situación. Hay numerosos ensayos en marcha y varias estrategias se han mostrado eficaces –aunque se necesiten nuevos ensayos y productos para mejorar el impacto. Tanto los microbicidas vaginales como las vacunas preventivas han mostrado eficacia parcial frente a la infección por VIH. Si bien esa eficacia mostrada no es suficiente, demuestran que vamos en el buen camino. Otras tecnologías de prevención, como la circuncisión masculina voluntaria y la profilaxis pre-exposición, han mostrado ser muy eficaces en la prevención del VIH –por lo que ya se están expandiendo. Además, la ciencia ha demostrado que una persona con VIH en tratamiento no sólo tiene un beneficio personal, sino que ayuda a prevenir la transmisión.

El problema que tenemos actualmente es el económico. Necesitamos más fondos para la I+D, y sin embargo muchos gobiernos están recortando su apoyo: España, por ejemplo.

¿Qué supone una detección precoz del VIH? 

A nivel personal, la detección precoz es muy importante porque ahora sabemos que cuanto antes se empiece el tratamiento menos reservorios se pueden crear. Además, los primeros meses de infección –cuando la viremia es elevada y no está controlada- puede haber más riesgo de transmisión. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que es una decisión de cada persona –y ha de ser tomada con toda la información y libremente. No olvidemos que aunque el tratamiento es bueno y cómodo, es medicación de por vida. La persona ha de ser consciente de esto y aceptarlo… lo cual a largo plazo también tendrá un impacto en la adherencia. Si la persona no está convencida, la adherencia puede verse afectada –teniendo consecuencias para la propia salud.

¿Por qué los tratamientos que existen actualmente no consiguen erradicar el VIH? 

El virus actúa de forma muy rápida, y en seguida crea reservorios: zonas donde el virus penetra, pero el tratamiento no. Sabemos que si una persona se expone al virus y, de forma inmediata, recibe tratamiento puede no infectarse (profilaxis post-exposición). Actualmente, la investigación se está centrando en “despertar” el virus escondido en los reservorios y luego tratarlo, para intentar erradicar por completo la infección.

Tratamiento antiretroviral como medio de prevención, ¿de qué eficacia hablamos?

Estamos hablando de una eficacia muy alta. Al beneficio para la persona se une que, si la carga viral es indetectable la transmisión puede evitarse. Ya se había observado en mujeres embarazadas –que con el tratamiento adecuado, se reducía la carga viral y se evitaba la transmisión a sus bebés. Estamos hablando de una eficacia para evitar la transmisión entorno al 96%.

Vacunas terapéuticas y vacunas preventivas, ¿qué se ha conseguido y qué queda por conseguir? 

Hemos conseguido la prueba de concepto de una vacuna preventiva (estudio RV 144, o vacuna de Tailandia). Era una combinación de inmunización + refuerzo. El ensayo contó con la participación de 16.000 hombres y mujeres de Tailandia, que recibieron una serie de seis inyecciones – ALVAC HIV como inmunización y AIDSVAX B/E como refuerzo. Las personas que recibieron las vacunas tuvieron un 31% menos de riesgo de infección frente a las personas que recibieron placebo. Durante el primer año tras la vacunación, el efecto protector fue aún mayor.

En el caso de la terapéutica, todos los estudios han sido en fase I, muy pronto para aventurarnos a decidir si una candidata es o no efectiva.

En ambos casos, eso sí, se ha avanzado mucho. Sobre todo en la investigación de anticuerpos ampliamente neutralizantes, que podrían tanto evitar la infección como en caso de ocurrir, controlar la replicación del virus.

Los tratamientos con los que actualmente contamos para la lucha frente al VIH-SIDA, ¿qué calidad de vida le garantizan al paciente? 

Una calidad muy elevada, con una menor cantidad de comprimidos y menos efectos secundarios. Aún así, hay que continuar trabajando. Algunos efectos secundarios tienen un enorme impacto en la vida de personas con VIH –como la lipodistrofia. Además, se está avanzando en medicamentos inyectables que permitirían a la persona recibir el tratamiento cada cierto tiempo y no de forma diaria. El tratamiento actual es muy efectivo, pero siempre podemos y debemos mejorar.

En España, ¿cómo están afectando los recortes a la lucha contra el VIH-SIDA? 

En el área de cooperación, mucho. España era un importante aliado en la lucha contra el sida, como financiador del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria; y como financiador de la Iniciativa Internacional por la Vacuna del Sida (IAVI) y el Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM). Con la excusa de la crisis, ha reducido su apoyo a estos organismos a cero. En el caso del Fondo Mundial, implica menos tratamientos para muchas personas en países en desarrollo. En el caso de IAVI e IPM, una falta total de visión de futuro. Sin herramientas de prevención que se añadan a las actuales, no podremos tener un mundo sin sida.

¿Cómo y cuándo se logrará acabar con el VIH-SIDA? 

Cuando haya acceso universal a tratamientos, una vacuna preventiva accesible, una cura y otras herramientas que se adapten a las personas –y no al revés. Hay que luchar contra las inequidades, y hay que contar con herramientas que nos lo permitan.

En países en vías de desarrollo sigue habiendo una importante barrera en el acceso al tratamiento, métodos de prevención y formación sobre el VIH-SIDA, ¿qué estrategias considera que son necesarias para lograr mitigar este hecho?

Aquellas estrategias donde las personas estén en el centro, que nazcan de las mismas comunidades afectadas. No podemos seguir aceptando que las estrategias se creen en despachos y no tengan en cuenta las necesidades reales de las personas. Y esto es una necesidad en todo el mundo.

¿Pensar en un acceso universal al tratamiento del VIH-SIDA es pensar en una utopía? 

Antes pensábamos que llevar el tratamiento a países en desarrollo era una utopía y ahora hemos demostrado que es una realidad. Si nos ponemos todos a trabajar, las utopías se vuelven realidad.

Métodos y tecnologías preventivas, ¿qué tenemos y qué necesitamos? 

Necesitamos un compromiso real a largo plazo. La I+D de una vacuna es más larga que una legislatura, el compromiso político debería serlo también. Necesitamos fondos, necesitamos apoyo, y necesitamos que nuestro gobierno sea consciente.

¿Podemos considerar la educación sexual como mejor forma de prevenir el VIH-SIDA? 

Educación sexual, empoderamiento, lucha contra las inequidades, contra la pobreza… hemos de trabajar de forma holística y con impacto real. Cuando hablas con las personas, muchas saben cómo se transmite el VIH –pero no tienen el poder real de elegir. Así que la educación sexual es clave, pero en conjunto con otras estrategias de lucha contra la desigualdad.


¿Qué papel cree que debe jugar la comunicación y la información a la hora de abordar el VIH-SIDA? 

Es clave. Para mostrar los retos a los que nos enfrentamos, pero también los logros. También es importante porque nos ayuda a luchar contra el estigma, que aún existe.

¿Qué se debe mejorar en este aspecto? 

La estacionalidad, básicamente. Parece que el sida sólo existe el 1 de diciembre o durante las conferencias. Y también es importante educar a las personas en la ciencia: en qué implican los ciclos de investigación; la importancia de un estudio Fase I y de uno Fase III; la importancia de los y las voluntarias…

Normalizar la palabra SIDA, ¿por qué resulta necesario? 

Porque aún se utiliza con miedo, con el miedo al otro. Escuchar sida es, para muchas personas, un miedo irracional. Normalizar la palabra nos ayuda a luchar contra el estigma. Nos ayuda a seguir actuando.

 ¿Cree que se ha superado la “era del tabú”? 

A veces lo creo. Otras muchas no. Cuando digo en lo que trabajo, muchas personas reaccionan con buenismo, que es otra forma de tabú. “Pobrecitos”, “debe ser duro”… siguen sin ver a las personas que viven con VIH como personas más allá de su seroestatus.

Tener una actitud positiva ante la enfermedad, ¿qué supone? 

Significa fortaleza, significa no rendirse. Ser positivo en momentos duros, en cualquier enfermedad, es darte alas. Y por supuesto, eso tiene un impacto real en el desarrollo de la enfermedad. El optimismo es clave, para el día a día pero sobre todo para momentos duros. Con un poco de azúcar

Un mensaje esperanzador cuando hablemos y pensemos en VIH-SIDA… 

Siguiendo la pregunta sobre la utopía… nosotros decidimos si lo dejamos en utopía o en un sueño cumplido.

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