Cáncer infantil. Dra. Berta González

Dra. Berta González Martínez, especialista del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid

Dra. Berta González Martínez, especialista del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid

En España, se estima que la incidencia anual de cáncer infantil es de 153 casos por millón de personas en edades comprendidas entre 0 y 14 años. Datos que se traducen en, aproximadamente, un caso anual por cada 6.500 niños menores de 15 años.

Con motivo del Día Nacional del Niño con Cáncer, la doctora Berta González Martínez, especialista del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, nos responde a qué diferencia el desarrollo del cáncer en adultos del cáncer en niños, cuál es el abordaje terapéutico en estos casos y cuáles son las líneas de investigación más esperanzadoras para mejorar el diagnóstico y el pronóstico de los menores que padecen esta enfermedad.

por HBakkali

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¿Qué cáncer infantil es el más común?

Las leucemias agudas constituyen el grupo de neoplasias más frecuentes en la edad pediátrica. La leucemia linfoblástica aguda comprende el 80% de todas las leucemias agudas en este grupo de edad.

¿Cuál es el que presenta peor pronóstico?

En ciertos tumores logramos tasas de supervivencia menores a las globales. Algunos suponen un reto tanto desde el punto de vista quirúrgico, como radio y quimioterápico. Entre ellos, destacan los del sistema nervioso central, debido a las posibles secuelas de los tratamientos locales, así como a la dificultad de acceso de los fármacos en este territorio por la llamada barrera hematoencefálica.

¿Qué diferencia el cáncer en niños del cáncer en adultos?

El pronóstico, distribución, histología y localización del cáncer en la infancia es muy diferente al de los adultos. Los pacientes pediátricos con cáncer, en general, responden mejor a los tratamientos y tienen una tasa más alta de supervivencia. Asimismo, la incidencia de cáncer en los niños es muy baja, en comparación con la incidencia en la población general.

Por otro lado,  en el adulto predominan los tumores de estirpe epitelial, mientras que en la infancia predominan las neoplasias hematológicas, los tumores del sistema nervioso central y los tumores embrionarios.

Muchos de los cánceres en adultos se relacionan con factores ambientales ¿se saben las posibles causas que provocan el cáncer durante la niñez?

Aunque existen un pequeño porcentaje de tumores infantiles fruto de una cierta predisposición familiar, en general las causas del cáncer siguen sin conocerse. A diferencia de lo que ocurre en los adultos, el cáncer de los niños no está tan vinculado con factores causales concretos. Nuestros conocimientos actuales apoyan un origen multifactorial. Sí se conoce,  por ejemplo, que la exposición a radiaciones podría incrementar la incidencia de la enfermedad, aunque siempre en función de la intensidad y el número de exposiciones.

¿Los tratamientos del cáncer en niños son los mismos que en adultos?

Los niños deben ser tratados con protocolos pediátricos especialmente diseñados para tumores infantiles, que se ajustan a las peculiaridades de los pacientes pediátricos con cáncer.

¿Son igual de eficaces los tratamientos si se aplican en niños a que si se aplican en adultos?

Como ya he señalado, los pacientes pediátricos en general responden mejor al tratamiento, obteniendo mejores resultados y mayores tasas de supervivencia. También hay que señalar que el tratamiento va a incidir sobre un organismo en desarrollo y crecimiento por lo que los niños son más vulnerables a secuelas tardías, sin embargo toleran mejor que los adultos la toxicidad aguda.

Y las pruebas diagnósticas, ¿son las mismas en niños y en adultos? 

En el campo de la oncología infantil el avance en nuevos métodos diagnósticos de imagen más precisos ha sido decisivo en el aumento de la supervivencia: como la resonancia magnética, la gammagrafía o el PET, que se aplican igualmente en adultos.

Desde el punto de vista del abordaje terapéutico, ¿cuáles son los principales problemas que pueden surgir?

Durante el tratamiento nos podemos encontrar con problemas agudos derivados de la toxicidad de los fármacos quimioterápicos utilizados (vómitos, alopecia, mielotoxicidad, mucositis…), pero también debemos vigilar los efectos secundarios tardíos que dependerán del tipo de fármaco ultilizado, de la dosis acumulada y de factores intrínsecos del paciente.

No hay que olvidar cuidar los aspectos psicosociales durante el tratamiento. Para todo ello es imprescindible que el tratamiento sea llevado a cabo por un equipo multidisciplinar (oncólogos pediátricos, cirujanos infantiles, psicólogos, nutricionistas…)

¿Qué protocolos se siguen para que el menor pueda sobrellevar los efectos de los tratamientos?

Los pacientes precisan además del tratamiento de la enfermedad una terapia de soporte que consiste en todas aquellas medidas dirigidas a la prevención y  tratamiento de las complicaciones derivadas de la propia enfermedad y de su tratamiento. El manejo terapéutico adecuado de los niños con cáncer requiere una atención especializada global, que abarca múltiples aspectos, como la prevención y tratamiento de complicaciones metabólicas y nutricionales, el tratamiento correcto de las eventuales infecciones, el uso racional de los hemoderivados, sin olvidar la atención necesaria al dolor y los vómitos.

¿Son frecuentes las recaídas cuando el cáncer se manifiesta en niños?

El riesgo de recaída depende del tipo de tumor. En el caso de las leucemias agudas linfoblásticas (el cáncer infantil más frecuente) hasta un 25 % de los niños sufren una recidiva de su enfermedad. Identificar los factores pronósticos junto con la respuesta temprana al tratamiento nos permite clasificar a los pacientes en grupos de riesgo y así poder aplicar tratamientos de distinta intensidad a cada uno de ellos.

Desde el punto de vista de la investigación ¿en qué momento estamos? ¿Qué se ha hecho y qué queda por hacer?

Gracias a los avances en los procedimientos diagnóstico-terapeúticos y las mejoras en los tratamientos de soporte, la supervivencia global ha mejorado, situándose alrededor del 80% a los cinco años.

Continuamente aparecen fármacos nuevos que son incorporados a los protocolos terapéuticos. Los esfuerzos de la investigación van dirigidos a la terapia selectiva. En algunos tumores infantiles la terapia individualizada ya es una realidad, en otros, aún queda camino por recorrer en la investigación en el campo de la biología molecular.

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