EPOC. Dr. Sergio Alcolea Batres

sergio_acoceaLa Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), supone en la actualidad una de las principales causas de incapacidad, siendo la tercera causa de muerte a nivel mundial. Actualmente, no existe un tratamiento definitivo para acabar con la enfermedad, aunque si es posible un abordaje integral y precoz para paliar el impacto de la enfermedad y disminuir las comorbilidades.

Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, el Dr. Sergio Alcolea Batres, especialista de la Unidad de Neumología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, nos aclara algunos de los principales aspectos de esta patología.

por HBakkali

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¿Qué entendemos por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)?

La EPOC es una enfermedad respiratoria, caracterizada por una limitación crónica al flujo aéreo, progresiva y no reversible, que clínicamente cursa con fatiga y tos que puede ser productiva, así como agudizaciones frecuentes que limitan la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué lugar ocupa entre las enfermedades pulmonares?

Es una de las enfermedades pulmonares más prevalentes, existiendo grandes variaciones a nivel regional. De forma global, se estima una prevalencia a nivel mundial entre el 5 y el 10%. En América Latina, el proyecto Platino, llevado a cabo por la Asociación Latinoamericana del Tórax (ALAT), permitió extraer datos muy divergentes entre los diferentes países, con un 8% de casos en México y hasta un 12% en Uruguay, con una prevalencia máxima del 17% en la ciudad de Montevideo.

Con respecto a España, se han llevado a cabo dos estudios epidemiológicos, el IBERPOC en el año 2000 y el EPISCAN en 2009. Ambos estudios reflejan una prevalencia muy similar: 9,2% en el primero frente al 10% del segundo, con grandes diferencias regionales y de género (14% en varones frente a 3.5 % en mujeres).

¿A qué causas se debe?

La principal causa es la inhalación de partícula nocivas, fundamentalmente del humo del tabaco. Es posible que en países en vías de desarrollo, la exposición a humo de leña, en ambientes cerrados o mal ventilados sea otro factor etiológico. El déficit de alfa1antritripsina (proteína implicada en el fenómeno de reparación / antioxidante pulmonar), es una causa genética que puede justificar el 1% de los casos de EPOC.

¿Con qué signos se manifiesta?

Los síntomas fundamentales son la fatiga, progresivamente a esfuerzos menores, tos y expectoración generalmente de predominio matutino. Sin embargo, se pueden asociar muchas otras manifestaciones como alteraciones nutricionales, debilidad muscular, enfermedades cardiovasculares o apnea del sueño, entre otras.

¿A qué edad es más común su detección?

La prevalencia de la EPOC aumenta con los años, fundamentalmente debido a la carga tabáquica acumulada. Así, la edad media de los pacientes al diagnóstico oscila entre los 50 y 65 años.

¿Con qué métodos diagnósticos contamos actualmente?

Para el diagnóstico de la EPOC es fundamental la espirometría, prueba que mide la capacidad pulmonar, que junto con una clínica compatible establecería el diagnóstico de certeza.

Existen otras pruebas que adicionalmente sirven para valorar el grado de gravedad / pronóstico de la enfermedad, como son: la prueba de caminata de 6 minutos, radiología torácica, pletismografía, capacidad de difusión de monóxido de carbono y la gasometría arterial.

¿Cómo suele evolucionar la enfermedad?

La EPOC es una enfermedad crónica, lentamente progresiva, que con el diagnóstico y el tratamiento correcto se consigue minimizar en gran parte el impacto producido. En los últimos años se está realizando un gran esfuerzo tanto por la prevención, disminución del consumo de cigarrillos, como para su diagnóstico precoz, acercando la espirometría a los niveles básicos de salud.

¿Qué principales complicaciones se derivan de esta dolencia?

Como complicaciones de la EPOC se enumeran, fundamentalmente, las agudizaciones, que consisten en un aumento agudo de la fatiga, tos y producción de esputo purulento, generalmente de causa infecciosa, que condicionan una disminución de la calidad de vida en independencia del paciente. Otras complicaciones son las cardiovasculares, con mucha mayor probabilidad de eventos isquémicos caridológicos y arritmias.

¿Con qué arsenal terapéutico contamos hoy en día?

El tratamiento más importante en la EPOC es la abstención tabáquica, de hecho es la única medida (junto a la oxigenoterapia domiciliaria) que ha demostrado aumentar la supervivencia.

Farmacológicamente, se emplean broncodilatadores de forma inhalada, bien anticolinérgicos (bromuro de ipratropio, tiotropio, aclidino o glicopirronio) o estimulantes beta adrenérgicos (salbutamol, salmeterol, formoterol, albuterol e indacaterol). Los corticoides inhalados (fluticasona, budesonida, beclometasona) se reservan para aquellos pacientes con múltiples ingresos, agudizaciones o mayor gravedad.

La fisioterapia respiratoria es otro pilar fundamental, ya que mejora la calidad de vida de los pacientes y la percepción de la fatiga.

La oxigenoterapia crónica domiciliaria estaría indicada en aquellos pacientes con insuficiencia respiratoria crónica (presión parcial de oxígeno en sangre arterial < 55 mmHg), debiendo de cumplir un mínimo de 14-16 horas diarias.
También se recomienda la vacunación antigripal anual y antineumocócica.

En los casos de EPOC grave, ¿cuál suele ser el tratamiento que recibe el paciente?

En aquellos casos más graves, el tratamiento sería dejar de fumar; oxigenoterapia crónica domiciliaria, si cumpliera los criterios; inclusión en programa de rehabilitación respiratoria; tratamiento broncodilatador con anticolinérgicos; combinación de corticoide con beta adrenérgico; vacunación según las indicaciones en el apartado previo; en casos con múltiples agudizaciones (mayor de 2-3 anuales), producción de esputo matutino diario y ausencia de enfisema, estaría indicado asociar roflumilast al tratamiento previo; las opciones quirúrgicas contemplan la cirugía de resección de volumen, para casos seleccionados y el trasplante pulmonar generalmente unilateral.

A medio plazo, ¿cuáles son los retos más esperanzadores en el abordaje de esta dolencia?

Los principales retos serían: el diagnóstico precoz, mejoría de la calidad de vida, disminución de la sintomatología, mejoría de la función pulmonar (progresión de la enfermedad) y la prevención de riesgos (atenuar las agudizaciones).

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