Anticoncepción durante la adolescencia. Dr. Javier de Santiago

Dr. Javier De Santiago, jefe de Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

Dr. Javier De Santiago, jefe de Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario La Paz de Madrid

Dr. Javier de Santiago: “La píldora del día de después, no es un sustituto de la anticoncepción habitual”

«Un dato a destacar es que, aproximadamente, una de cada cuatro primeras relaciones coitales en jóvenes son practicadas sin ningún método contraceptivo»
«Todavía existen muchos mitos y prejuicios en cuanto al uso de métodos anticonceptivos en la adolescencia (…) El adolescente debe ser libre para plantear al profesional de la salud su necesidad de anticoncepción»
«La gran mayoría de los profesionales consideramos el embarazo en la adolescencia como “embarazo de riesgo” por cuanto se asocia con peores resultados perinatales»

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Cuando hablamos de adolescentes, ¿qué métodos anticonceptivos suelen ser los más empleados?

No existen estudios a nivel nacional acerca del uso de anticonceptivos. Si que disponemos de encuestas o estudios en algunas comunidades que indican que el método anticonceptivo más utilizado por los jóvenes, con mucha diferencia, es el preservativo, seguido de la píldora. La utilización de la píldora es mayor en aquellas adolescentes de mayor edad, aunque sigue siendo el preservativo el más utilizado.

¿A partir de qué edad empiezan a hacer uso de ellos?

La edad de inicio de las relaciones sexuales completas en los adolescentes españoles se sitúa en los 16 años (cercano a los 17), de forma algo más precoz en varones que en mujeres aunque con escasa diferencia. Se constata en los últimos años un incremento en la precocidad. Un dato a destacar es que, aproximadamente, una de cada cuatro primeras relaciones coitales en jóvenes son practicadas sin ningún método contraceptivo.

¿Cuáles los más recomendables? ¿Por qué?

No existe un método recomendable de manera universal para todos los adolescentes, sino que para su recomendación debemos tener en cuenta una serie de datos importantes como son la edad del adolescente, el número de relaciones, si estas son estables o no, la existencia de enfermedades o antecedentes de ellas, aspectos sociales y conductuales, etc. En principio, los más recomendables son aquellos que no afecten a su desarrollo, que sean reversibles, que tengan en cuenta su actividad sexual (frecuencia y número de parejas) y que sean de fácil utilización y por tanto se consiga un alto grado de cumplimiento.

Si analizamos los tres grandes grupos de métodos que disponemos (naturales, barrera y hormonales) todos tienen sus pros y contras.

Los métodos naturales (Ogino, temperatura basal, Billings), basados en la existencia de fases más o menos fértiles en el ciclo menstrual y establecer relaciones “programadas” en función de ellos son métodos baratos e inocuos pero presentan serios inconvenientes en estas edades. Son de difícil cumplimiento ya que en estas edades es difícil respetar los periodos de abstinencia en momentos de mayor fertilidad del ciclo, presentan escasa seguridad contraceptiva, en algunas chicas jóvenes el patrón del ciclo todavía no es regular, y no protegen frente a las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Los métodos barrera ofrecen anticoncepción y protección frente a ETS, es el motivo por el que están especialmente indicados en la adolescencia y es para la mayoría de los profesionales el método de elección. Tiene como inconveniente el precio y la necesidad de conocimiento apropiado y motivación para su uso.

Los anticonceptivos hormonales, ya sean combinados y solo progestágeno, aunque teóricamente son más seguros como contraceptivos, presentan una tasa de fallos mucho más alta en adolescentes, debido a los frecuentes olvidos. En este sentido son más útiles los parches o anillos vaginales. Presentan también el inconveniente de los efectos secundarios, que aunque no frecuentes ni graves con los anticonceptivos usados en la actualidad, influyen también en el grado de cumplimiento. Tampoco previenen frente a ETS. En adolescentes jóvenes también presentan el riesgo de posibilidad de interferir con el desarrollo fisiológico normal.

En la elección de cualquier método es importante la participación activa por parte del adolescente. La libre elección del método por su parte aumenta el grado de cumplimiento y por tanto eficacia.

¿Qué métodos son los que se desaconsejan en esta etapa? ¿Por qué?

En principio no existe método desaconsejable de forma categórica, la indicación de uno u otro debe de hacerse de forma individualizada y tras explicar los pros y contras al usuario o usuaria.

¿Qué criterios debe seguir la adolescente a la hora de elegir adecuadamente el método anticonceptivo?

Se le deben explicar los métodos, mecanismo de acción y pros y contras, y elegir la adolescente en función de estas consideraciones.

Si la elección es la píldora, ¿bajo qué criterios se recomienda? ¿a qué edad se puede comenzar su uso?

No existe un criterio fijo o criterio para recomendar la píldora como método. Tiene más indicación en adolescentes de mayor edad en que no interferimos con el desarrollo fisiológico (aspecto que varía de una a otra adolescente y debe valorarse de forma individual). Probablemente, de forma general podría decirse que los 16 años. Tiene más sentido su recomendación en casos de relaciones más frecuentes y con pareja estable

Empezar con la píldora a edades tempranas, ¿puede conllevar algún riesgo para la salud? ¿Y beneficios?

No existen datos con respaldo o evidencia científica suficiente para establecer riesgo o beneficio en adolescentes sanas. Naturalmente, el mayor beneficio es el evitar un embarazo no deseado.

¿Es posible un embarazo en la primera relación sexual?

Naturalmente que sí, aunque es muy improbable.

¿Qué riesgos para la salud de la madre puede comportar un embarazo en la adolescencia?

Los resultados perinatales están íntimamente ligados al control prenatal adecuado. Este es frecuentemente inadecuado en adolescentes, ya que acuden a los controles generalmente tarde a lo largo del embarazo y generalmente tampoco cumplen la periodicidad adecuada. Esto repercute negativamente en los resultados.

¿Y para el feto?

La gran mayoría de los profesionales consideramos el embarazo en la adolescencia como “embarazo de riesgo” por cuanto se asocia con peores resultados perinatales. Las complicaciones más frecuentemente asociadas con el embarazo y adolescencia son la prematuridad, el bajo peso al nacer y la anemia ferropénica. Estas son, con mucho, mas frecuentes en la adolescencia que en la edad adulta.

En España, ¿cuál es la incidencia de embarazos durante la adolescencia?

En España es aproximadamente del 12 por mil, cifra que varía entre comunidades autónomas. Por ejemplo, es menos frecuente en Navarra y mucho más en Canarias.

¿Y de abortos?

No dispongo datos acerca de estas cifras, no sé si el ministerio o cada comunidad dispondrá de cifras fiable. Si que hay datos que establecen en un 40-50% los embarazos de adolescentes que terminan haciendo una interrupción.

¿Qué es la píldora del día de después? ¿Cómo actúa?

Existen varios tipos de anticoncepción de emergencia, desde los tradicionales anticonceptivos hormonales a dosis superiores en corto periodo de tiempo, los dispositivos intrauterinos colocados tras las relaciones a los más modernos con progestágenos (levonorgestrel). Sus supuestos mecanismos de acción son múltiples, pudiendo influir sobre la ovulación, el transporte a través de las trompas del óvulo, efectos sobre el cuerpo lúteo y sobre el endometrio. El más utilizado en el momento actual es el levonorgestrel, más aún durante la adolescencia.

¿Se trata de un anticonceptivo?

En el caso de la anticoncepción de emergencia se trata de interferir la concepción tras un coito determinado, por lo que no se puede considerar como un anticonceptivo desde el punto de vista tradicional. En absoluto debe de considerarse como método habitual de contracepción, solo en situaciones de emergencia. La píldora del día de después, no es un sustituto de la anticoncepción habitual.

¿Cómo y cuándo hay que tomarla?

La pauta recomendada es de una dosis de 1,5 mg o dos dosis de 0,75 con intervalo de 12 horas. Su efectividad es mayor cuanto menos tiempo haya transcurrido desde el coito (mejor entre 6 y 12 horas). Debe tomarse antes de que transcurran 12 horas, idealmente.

¿Evita en un 100% el embarazo?

No, su efectividad es menor que otros métodos. Puede fallar de un 5 a 10 % dependiendo del momento de la toma y del día del ciclo en que se produce el coito.

¿Cuándo debemos considerar que se está haciendo un uso inadecuado de este fármaco?

Cuando se utilice de forma habitual como contraceptivo.

¿Qué principales riesgos puede tener para la salud su uso inadecuado?

La incidencia de efectos secundarios es alta, sobre todo náuseas y vómitos, también cefalea o mareos.

¿En cuánto se estima su consumo entre las más jóvenes?

No hay datos fiables al respecto.

¿Cree que es necesaria una mayor y mejor educación sexual en esta etapa (padres, medios de comunicación, institutos…)? ¿Qué medidas son las que más urgen?

Todavía existen muchos mitos y prejuicios en cuanto al uso de métodos anticonceptivos en la adolescencia. No se trata de una mayor educación sino que ésta se dé de forma adecuada. Siempre serán peores las consecuencias morales, sociales y personales de un embarazo no deseado que las consideraciones desfavorables acerca de lo métodos contraceptivos o taparse los ojos frente al hecho de las relaciones sexuales cada vez más precoces en nuestros adolescentes.

El adolescente debe ser libre para plantear al profesional de la salud su necesidad de anticoncepción. Debe informarse y alentarse al adolescente de que consulte esto con los profesionales, se informe y coparticipe en la decisión acerca de su sexualidad. El sistema de atención primaria en España contempla este hecho y disponemos de profesionales absolutamente capacitados para ello.

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