Sexo y salud: gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales. Entrevista a Carlos Savoie

carlos_savoie_perez_algarabíaCarlos Savoie Pérez: “Hay que naturalizar el hecho de hablar de sexo”

«La vía sexual sigue siendo la asignatura pendiente en el campo de la prevención del VIH en todo el planeta (…) En América del Norte y Europa la transmisión sexual entre gays, bisexuales y otros HSH continúa representando una gran proporción de los casos comunicados»
«En la comunidad de profesionales de la salud se ha ignorado y se siguen ignorando sistemáticamente los problemas y las necesidades sanitarias de las mujeres lesbianas, bisexuales y otras Mujeres que tienen Sexo con Mujeres (MSM)»
«Una de las duras batallas, quizás la más importante de todas, que quedan aún por librar es la de conseguir despatologizar la transexualidad»
«Uno de los principales mitos a desterrar es que todavía se siga asociando el VIH a determinados colectivos (personas LGBTI, drogodependientes, trabajadores y trabajadoras sexuales…) y no a prácticas de riesgo» 

…………………………

Carlos Savoie Pérez, coordinador del área de salud de la asociación de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales Algarabía nos responde a cuáles deben ser las claves en materia de educación sexual que ayuden a una mejor información sobre las Infecciones por Transmisión Sexual más comunes y promuevan su prevención y diagnóstico temprano.

por HBakkali

…………………………

@: léase en el género que se desee

Desde el punto de vista de educación para la salud sexual, ¿qué medidas son las que más urgen hoy en día?

Sin duda, la prevención debe seguir siendo uno de los principales ejes de actuación en todo el planeta, teniendo en cuenta las distintas realidades de los diferentes sectores sociales. Sin embargo, considero que entre las medidas que más urgen hoy en día son: Respeto total a los derechos humanos fundamentales impulsando un marco ético y social que garantice la dignidad, derechos y libertades de toda la población; Liderazgo político y compromiso económico sostenido que garantice la existencia y la sostenibilidad de la respuesta a la infección por VIH y el sida; Cumplimiento de los acuerdos internacionales en el ámbito de VIH y sida; Diálogo social, liderazgo compartido y el reconocimiento al valor añadido de las organizaciones civiles como agentes importantes en el marco de la promoción de la salud sexual; Compromiso real y efectivo con el sostenimiento del tratamiento y atención de las personas con VIH.

No obstante, las políticas neoliberales y los recortes económicos en materia de salud que estamos padeciendo no sólo en España, sino también en Europa y en el resto del planeta, fruto de esta crisis (o estafa, mejor dicho) económica mundial, están provocando no sólo el cierre de ONG’s con años de experiencia en el campo de la prevención, la desaparición de recursos y proyectos históricos de eficacia demostrada, el abandono de investigaciones científicas con resultados bastante esperanzadores, la restricción de derechos a poblaciones especialmente vulnerables… sino también el aumento de nuevas infecciones por VIH, el número de muertes relacionadas con el SIDA y el número de discriminaciones por serofobia.

En definitiva, toda la comunidad implicada de un modo u otro en el movimiento de lucha contra el VIH/Sida nos encontramos en una situación crítica y verdaderamente alarmante.

Por todo ello, l@s activistas seguimos gritando en las calles que los recortes en salud ¡no son recortes son ejecuciones! Pues bien es sabido por tod@s que la salud no es un gasto, es una inversión. Invertir en VIH/Sida es invertir en salud, en salud pública, pues todo aquello que se haga ahora en prevención y apoyo supondrá un ahorro en el futuro en tratamientos y atención a las personas seropositivas.

Hablar de salud sexual en mujeres bisexuales y lesbianas, ¿qué aspectos se deben tener en cuenta?

Sinceramente, creo que para hablar de la salud sexual en mujeres lesbianas y bisexuales uno de los principales aspectos a tener en cuenta es que tienen que ser las propias protagonistas quienes hablen de ellas mismas si no estaríamos cayendo en el ya históricamente repetido error de hablar de ellas sin ellas.

No obstante, como enfermera, y haciendo un ejercicio de (auto)crítica en general, considero que en la comunidad de profesionales de la salud se han ignorado y se siguen ignorando sistemáticamente los problemas y las necesidades sanitarias de las mujeres lesbianas, bisexuales y otras Mujeres que tienen Sexo con Mujeres (MSM) tanto en lo referido a su salud integral en general como a su salud sexual en particular. Esta actitud, junto con la casi generalizada invisibilización a la que son relegadas las relaciones sentimentales y sexuales entre mujeres, ha llevado al mantenimiento de cierta ignorancia sobre el impacto de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en las MSM por parte de l@s profesionales y las propias MSM.

Además, l@s científic@s que investigan sobre las ITS, y muy en particular la infección por VIH, o bien mezclan categorías de identidad (ej.; homosexual, lesbiana) con categorías de práctica (MSM, independientemente de la identidad/orientación sexual) lo cual lleva a sesgos en la categorización y a omisión de información importante, o bien en las recogidas de datos ignoran las prácticas de riesgo entre mujeres.

Me gustaría recomendar un vídeo elaborado por un colectivo LGTB de Montevideo llamado Ovejas negras que bajo el título “¿Cuál es la diferencia?” ilustra de manera muy pedagógica no sólo la diferencia en como l@s profesionales de la salud atienden a las personas LGBTI y cómo deberían atenderlas sino también las consecuencias que ello tiene para la salud de las mismas.

¿Y cuando nos referimos a gays, bisexuales y otros HSH?

Cuando hablamos de gays, bisexuales y otros HSH creo que para elaborar cualquier estrategia preventiva o, sencillamente, hablar de la salud sexual de este sector de población no podemos optar por un análisis simplista, reduccionista o general para todos por igual, al contrario, por un lado hemos de tener en cuenta que además de las cuestiones relativas a la identidad sexual, entre los HSH se dan diversidades y singularidades importantes para la intervención, como el hecho de que son personas: con distintos niveles educativos, unos son nacionales y otros inmigrantes (con la añadidura del idioma, de la tradición cultural de la que provengan y los valores que ésta asocie a la sexualidad), que pueden ejercer o no la prostitución, que pueden tener algún tipo de diversidad funcional, que pueden vivir en entorno metropolitanos o rurales, que viven con VIH o no, con distintas habilidades sociales y sexuales, con distinto poder adquisitivo, que usan o no Internet para establecer redes de relaciones, que están fuera o no del “armario”, etcétera.

Y, por otro lado, no olvidarnos de aquellos factores de riesgo y vulnerabilidad que puedan interceder en la salud sexual de los HSH: factores de riesgo sexuales (práctica del barebacking, del serosorting…), estado serológico desconocido frente al VIH, consumo de sustancias, la complacencia con el riesgo, el optimismo ante los nuevos tratamientos, el uso de Internet (como medio para encontrar parejas sexuales, para normalizar prácticas sexuales de riesgo…), la discriminación social, factores económicos (precariedad, falta de acceso a servicios sociosanitarios…), factores culturales, factores religiosos…

Transexualidad, ¿qué queda por hacer desde el punto de vista de asistencia sanitaria e integración social?

Antes de empezar a enumerar las asignaturas pendientes que creo todavía existen respecto al colectivo transexual veo imprescindible apuntar la definición que en España se maneja respecto de dicho término. Es necesario aclarar que la definición de “transexual” es diferente según el país en el que nos encontremos. En nuestro país, una persona transexual es un hombre o una mujer que no se siente identificado/a con el género asignado al nacer. Algunos de estos hombres y algunas de estas mujeres recurren a hormonas y/o a cirugías para adaptar su cuerpo al género sentido. Consideramos transexual a cualquier hombre o mujer independientemente de que haya recurrido o no a hormonas y/o a cirugías e independientemente de la fase en la que se encuentre dentro de ese proceso de adaptación del cuerpo al género sentido.

Una de las duras batallas, quizás la más importante de todas, que quedan aún por librar es la de conseguir despatologizar la transexualidad. Aún hoy sigue estando dentro del DSM, clasificada como Trastorno de Disforia de Género, y considerada como una enfermedad mental más.

Pero no es la única. Otros grandes retos del colectivo LGBTI en general y de la comunidad trans en particular son: combatir la transfobia laboral que provoca que muchas mujeres en el planeta se vean obligadas a ejercer la prostitución como única salida para sobrevivir; potenciar las campañas de prevención de VIH e ITS en mujeres transexuales trabajadoras sexuales como población vulnerable; seguir respondiendo ante la transfobia como responsable de los números crímenes de odio hacia personas trans que se producen en todo el mundo; seguir fomentando la diversidad afectivo-sexual y de género en los centros educativos para continuar visibilizando esta realidad; reivindicar cobertura sanitaria universal, pública, gratuita y de calidad para todas las fases del proceso transexualizador; y un largo etcétera…

¿Qué es la intersexualidad? ¿Cuáles son las principales barreras con las que puede encontrarse este colectivo?

Para hablar de intersexualidad y de su definición antes tendremos que hacer una breve introducción sobre el “sexo biológico”. Como mucha gente sabrá los seres humanos tenemos un sexo que viene definido por varias categorías y que nos diferencian a los machos de las hembras (biológicamente hablando): sexo genital (pene/vagina), sexo gonadal (testículos/ovarios), sexo cromosómico (XY/XX), sexo hormonal (testosterona/estrógenos), sexo nuclear (sin/con corpúsculo de Barr en sus células), etc.

Si cogiésemos ahora mismo a un “hombre” cualquiera y viésemos su sexo biológico dividido en todas esas categorías, seguramente todas ellas coincidirían (en diferentes grados) en la parte considerada masculina o “propia de los hombres” (lo entrecomillo por la carga de género que posee tal afirmación), es decir: tendría pene, testículos, sería XY, tendría mayor porcentaje de testosterona y sus células no tendrían corpúsculo de Barr. Si escogiésemos a una “mujer” muy seguramente saldría lo opuesto al ejemplo anterior.

En cambio, una persona intersexual es aquella cuyo sexo biológico posee características tanto masculinas como femeninas. Hay muchos tipos de intersexualidad pues hay multitud de combinaciones posibles, no obstante, suelen clasificarse en 4 grandes grupos: Intersexualidad 46 XX: la persona tendría los cromosomas de una mujer (XX), ovarios y los genitales externos con apariencia masculina; Intersexualidad 46 XY: la persona tendría los cromosomas de un hombre (XY), los genitales externos o bien estarían formados completamente, o serían ambiguos o claramente femeninos. Internamente, los testículos pueden ser normales, estar malformados o ausentes;Intersexualidad gonadal verdadera: aquí la persona tendría tanto tejido ovárico como testicular. O bien en la misma gónada (ovotestes) o bien la persona podría tener un ovario y un testículo por separado. Puede tener cromosomas XX, cromosomas XY o ambos. Los genitales externos pueden ser ambiguos o pueden tener apariencia masculina o femenina; Intersexualidad compleja o indeterminada del desarrollo sexual: serían aquellas configuraciones de cromosomas distintos a las combinaciones simples (46 XX o 46 XY). Éstas podrían ocasionar diversidad en cuanto al desarrollo sexual y abarcan, entre otros: 45 XO (solamente un cromosoma X también conocido como Síndrome de Turner), o 47 XXY y 47 XXX (ambos casos con un cromosoma sexual adicional, sea X o Y, también conocido como Síndrome de Klinefelter).

Sin embargo, los casos más visibles o más conocidos son la de aquellos bebés que nacen con genitales que no pueden ser clasificados como de “macho” o de “hembra” dada su ambigüedad. En muchos casos, y quizás sea esta la principal barrera a la que se enfrenta este colectivo, se someten a dichos bebés a operaciones forzosas para asignarles un género con todo lo que ello conlleva. La mayor reivindicación de los grupos de personas intersex que se encuentren organizadas hoy en día a través de diversas plataformas como la Organización Internacional Intersex (OII) es el cese de las mutilaciones genitales a bebés intersexuales dejando que sea la propia persona la que decida, cuando estime oportuno, si desea dejarse los genitales así u operarse para adaptarlos al género con el que se identifica.

Sexo seguro, ¿cuáles son las principales claves?

Sinceramente, no creo que exista el “sexo seguro” o, al menos, no al 100%. Apuesto más por el “sexo más seguro”, lo considero más realista y más práctico.

En mi opinión, el sexo más seguro pasa no sólo por la mera transmisión de información sobre el VIH y las ITS, sus mecanismos de transmisión, síntomas y tratamientos (lo cual es muy importante pues nos permite decidir con libertad sobre nuestra salud sexual), sino también pasa por un análisis individual y colectivo sobre como el género así como nuestra pertenencia y situación respecto a otros sistemas de opresión (los ideales de belleza, la orientación sexual, identidad de género, la clase social, las diversidades funcionales, estado serológico…) influyen en nuestra vivencia de la sexualidad y, por tanto, en el sexo y en nuestra capacidad de tener un sexo más seguro. Creo que ello nos ayudaría en primer lugar a tener conciencia plena sobre nuestro ser sexual, de nuestras limitaciones (para superarlas) y de nuestras potencialidades (para aprovecharlas) y, con ello, empezar a deconstruir muchos mitos y estereotipos que giran en torno a la sexualidad en general y al sexo en particular y que, al fin y al cabo, nos impiden gozar de una buena salud sexual.

Además, veo imprescindible la promoción de estrategias de gestión del riesgo y el placer, o dicho de otra forma, de habilidades sexuales concretas adaptadas a cada un@ para situaciones de conflicto o donde la relación riesgo-placer nos sea un problema: negociación del uso del preservativo, cómo no sucumbir ante los “calentones” mientras estamos practicando sexo, la combinación del sexo y las drogas, como saber decir NO, aprender a evaluar los distintos niveles de riesgo y a afrontar aquellos que se deseen correr, etc.

Y, por último y no por ello menos importante, considero un punto básico, y casi el pilar de esta pregunta, que hay que naturalizar el hecho de hablar de sexo, trabajar esa moralina sexual, esa timidez, ese tabú… que nos imponen desde esa sociedad patriarcal, heterocentrada y aún contaminada de doctrina católica en la que vivimos y que provoca que aún el hablar nuestra sexualidad sea considerado algo de lo que avergonzarse, algo privado, oculto que no debe ser socializado y mucho menos ser objeto de análisis.

Prácticas sexuales de riesgo, ¿cuáles son?, ¿cuál es la práctica sexual en la que puede haber mayor riesgo de transmisión de VIH?

Para hablar de prácticas sexuales de riesgo primero habría que especificar de que ITS hablamos, pues las prácticas que son de muy bajo o bajo riesgo para el VIH por ejemplo pueden ser de alto riesgo para la gonorrea, la sífilis, las hepatitis o cualquier otra.

Si hablamos del VIH el mayor riesgo de transmisión se encuentra en la penetración anal receptiva seguida de la penetración vaginal receptiva, es decir, mientras somos penetrad@s. ¿Por qué? Porque la mucosa anal a diferencia de cualquier otra posee características que la hacen la puerta de entrada ideal para que el VIH entre por ella. El ano está recubierto por una membrana mucosa compuesta de una única capa de células que tienen forma de columna y que están poco compactadas entre ellas lo cual facilita el paso del VIH hasta las células inmunitarias.

Aún así, hay una cosa que hay que dejar claro: ¡cada un@ elige el grado de seguridad que quiere tener en sus prácticas sexuales! Eso si recomiendo disponer de información veraz, actualizada y fiable para poder tomar una decisión coherente y responsable. Si se está segur@ de que los datos que manejamos tienen esas características y decidimos consciente y responsablemente correr un riesgo solamente queda una cosa: ¡pasarlo bien y disfrutar! y, si se quiere, existen muchas recomendaciones para tener prácticas seguras o, al menos, para no tener que correr más riesgos de los que hayamos decidido correr.

Respecto a otras ITS, aprenderse los mecanismos de transmisión, síntomas y tratamientos de todas y cada una de ellas puede resultar aburrido y tedioso para algun@s y poco práctico para otr@s. Por ello, yo suelo recomendar algunas estrategias para saber identificar ITS ya no sólo en autoexploraciones periódicas que nos hagamos sino también a la hora mantener una relación sexual con alguien. Por ejemplo, antes de hacer una felación, beso negro o cunnilingus a alguien explora (si las condiciones lo permiten) disimuladamente los genitales o el ano de la otra persona prestando atención a si hay alguna verruga (condilomas), alguna herida o llaga (sífilis, herpes genital, molluscum contagiosum, linfogranuloma venéreo…), si sueltan algún fluido extraño o si huele mal (gonorrea)… en definitiva, si detectas algo extraño o que te da desconfianza plantéate si deberías dejarlo para otro día.

También es muy importante hacerse análisis periódicos una vez al año o una vez cada 6 meses. Se puede acudir o bien al centro de salud de tu zona, centros públicos de ITS o asociaciones donde se realicen test para su detección.

¿Cuáles son las Infecciones de Transmisión Sexual más comunes?

El conocimiento de la situación epidemiológica de las ITS resulta dificultoso a veces por varios factores: algunas son asintomáticas, el estigma social que algunas llevan asociado, dificultad para diagnosticar (sobre todo en países en vías de desarrollo), escasos o nulos sistemas de vigilancia epidemiológica en algunos países, la infradeclaración de casos, etc.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2005, cada año se producen en el mundo 448 millones de nuevos casos de ITS curables (sífilis, gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis) en adultos de 15 a 49 años. Las mayores tasas de incidencia se detectaron en el sur y sureste asiático, África subsahariana y Caribe. En general, se dieron más casos en personas de áreas urbanas de entre 15 a 35 años, siendo las mujeres afectadas a edades más tempranas que los hombres. En los países menos desarrollados, las ITS y sus complicaciones se encuentran entre las cinco primeras causas de búsqueda de atención médica en personas adultas.

En Europa, si bien hubo un descenso de las ITS hasta 1990 atribuido al éxito de las campañas de prevención de VIH de la época, a partir de esa fecha se empieza a producir un ascenso de las mismas en países como Rusia, Reino Unido, Irlanda, Holanda y Suecia. Según los últimos datos de la Red Europea de Vigilancia de las ITS (ESSTI) las clamidias es la ITS bacteriana más notificada en aquellos países donde se vigila, afectando principalmente a jóvenes y mujeres. Además, la Red informa de una tendencia al alza de la sífilis y la gonorrea en los países de Europa Occidental, concentrándose en mayores de 25 años y hombres.

Centrándonos en España, la vigilancia de las ITS se realiza a través del sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) y del Sistema de Información Microbiológica (SIM). En el último informe sobre vigilancia epidemiológica de las ITS (1) se realiza un análisis desde 1995 hasta 2010. De este estudio se concluye que en dicho periodo se observa un cambio de tendencia claro de las ITS sometidas a vigilancia epidemiológica, las cuales aumentan a partir del inicio de la década de 2000. Destaca en particular el importante incremento en la incidencia de sífilis, que a partir de 2004 supera las cifras del año 1995 así como también a los casos notificados de infección gonocócica.

Cuando hablamos de la palabra SIDA, ¿cuáles son los principales mitos que hay que desterrar?

Por desgracia, aún hoy, después de casi treinta años siguen existiendo mitos y estereotipos en la sociedad acerca del VIH/Sida los cuales no sólo suponen un obstáculo a la hora de fomentar conductas preventivas sino también favorecen la discriminación y la serofobia.

Por ejemplo, uno de los principales mitos a desterrar es que todavía se siga asociando el VIH a determinados colectivos (personas LGBTI, drogodependientes, trabajador@s sexuales…) y no a prácticas de riesgo, es por ello que hay todavía muchas personas que siguen teniendo una información errónea, o siguen pensando que a ell@s no les puede tocar y sólo piensan en los embarazos no deseados como máxima preocupación, que no necesitan hacerse la prueba rápida, etc. Creencia que se alimenta con esa imagen obsoleta, y que aún existe en el imaginario de algunas personas, de la persona seropositiva como aquel Tom Hanks demacrado por el sida en la película Philadelphia que ya en nada se corresponde con la realidad o, al menos, con la de la mayoría de países.

Pero también existen mitos acerca de los tratamientos antirretrovirales y sus efectos, sobre el preservativo y otros métodos de prevención, sobre los mecanismos de transmisión del VIH, entre muchísimos otros… que siguen siendo asignaturas pendientes para el movimiento de respuesta al VIH/Sida.

¿Qué vías de transmisión del VIH son las más frecuentes?

Viene bien recordar que el VIH tiene varias vías de transmisión: sexual, vertical (de madre a hij@) y sanguínea (sobre todo a través del intercambio de material para inyección de drogas).

Hoy en día la vía sexual sigue siendo la asignatura pendiente en el campo de la prevención del VIH en todo el planeta si bien la distribución geográfica de los casos atribuibles a la misma varía mucho. Mientras la transmisión entre personas de distinto sexo es el principal modo de propagación de la infección en África, la mayor parte de América del Sur y el Caribe explica una proporción más pequeña, aunque creciente, de los casos. En América del Norte y Europa la transmisión sexual entre gays, bisexuales y otros HSH continúa representando una gran proporción de los casos comunicados.

Por el contrario, la transmisión vertical y la sanguínea se hallan más controladas gracias a las numerosas investigaciones y estrategias de reducción de daños que se han elaborado a lo largo de estos años. De hecho, desde el inicio de la pandemia del VIH/Sida se reconoció la transmisión vertical como una vía relevante de adquisición del VIH. Según la OMS, las posibilidades de que una madre pueda transmitir el VIH a su bebé durante el embarazo oscilan entre el 15% y el 45%. Sin embargo, la medicación con antirretrovirales durante el embarazo, el parto con cesárea y otras recomendaciones reducen esta tasa al mínimo, apenas a un 2%. Sin embargo, ésta es la vía de adquisición de la infección por VIH para más del 90% de l@s niñ@s seropositiv@s del mundo (el 90% de los casos de VIH pediátricos transmitidos de madre a hij@ en el embarazo se da en países del África subsahariana), y para prácticamente el 100% de l@s niñ@s seropositiv@s del mundo desarrollado. En la actualidad muchos países se están marcando como objetivo eliminar la vía vertical de transmisión del VIH en 2015.

Respecto a la vía sanguínea, entre l@s usuari@s de drogas inyectables intervenciones como los tratamientos con opioides de sustitución, el diagnóstico y tratamiento o los programas para cambiar agujas y jeringuillas, han reducido de forma efectiva el avance del virus en muchos países a través de esta vía de transmisión.

El preservativo es el método de barrera más eficaz, ¿qué pasa si se rompe?

Como muy bien dices el preservativo es el método de barrera más eficaz. De hecho, un estudio de la Asociación Americana para la Investigación contra el Sida (AMFAR), cifra en más del 95% la eficacia de los preservativos como método para evitar la infección por el VIH.

Eso sí, es necesario diferenciar la eficacia de la efectividad. La eficacia es el nivel de protección que el preservativo da en condiciones ideales (oscila entre el 95% y el 97%). La efectividad hace referencia al nivel de protección que se logra en condiciones reales, un concepto que depende de las características del condón utilizado y del uso correcto que se haga del mismo (cuando los condones masculinos se usan correcta y consistentemente su efectividad es del 80%-95%, mientras que los femeninos giran en torno al 94%-97%)

¿Qué pasa si se rompe?, pues llegados a este punto es necesario recordar la existencia de la Profilaxis Post Exposición No Ocupacional (PPENO).

La PPENO es una medida de prevención secundaria dirigida a evitar el desarrollo de la infección del VIH en las situaciones en las que se produce una exposición al mismo de manera accidental por vía sexual o parenteral fuera del ámbito sanitario (para éste se destinaría la Profilaxis Post Exposición Ocupacional –PPEO-).

La PPENO consiste en un tratamiento con fármacos antirretrovirales durante 28 días que debe iniciarse lo antes posible, preferiblemente en las 6 primeras horas tras la exposición al VIH y siempre antes de transcurridas 72 horas. En ningún momento la PPENO debe suplir a la prevención primaria del VIH y sólo debe considerarse en situaciones excepcionales que se producen de forma esporádica. La PPENO está desaconsejada cuando se tienen prácticas de riesgo repetidas.

Sólo está recomendada en los siguientes casos: 1) personas receptoras de una penetración anal desprotegida o con rotura de preservativo con una persona VIH positiva y 2) personas que intercambian agujas o jeringuillas con una persona VIH positiva.

El tratamiento pautado en la PPENO no garantiza que la infección por el VIH no se produzca aunque, si se administra dentro del margen de tiempo en el que su efecto resulta óptimo y con una buena adherencia terapéutica posterior, ésta reduce mucho el riesgo aunque eso sí, también puede tener riesgos y efectos secundarios para la salud.

¿Por qué resulta importante hacerse la prueba del VIH?

Porque saber si se está infectad@ por el VIH permite beneficiarse lo antes posible de un seguimiento médico, acceder a un tratamiento eficaz que mejora la calidad de vida y aumenta la supervivencia, y adoptar las medidas necesarias para evitar la transmisión de la infección a otras personas.

Para que el resultado de la prueba sea fiable se ha de esperar 3 meses conocidos como “periodo ventana”. El periodo ventana es el tiempo que, tras una práctica de riesgo en la que haya habido transmisión del VIH, tarda el cuerpo en generar una cantidad suficiente de anticuerpos para el VIH como para que éstos puedan ser detectados.

Existen muchos sitios donde se puede realizar la prueba de manera gratuita, anónima y confidencial: centro de atención primaria, centros de planificación familiar, centros de ITS, laboratorios de análisis clínicos o en algunas ONG.

En parejas serodiscordantes, ¿cómo conseguir una vida sexual satisfactoria y segura?

Al principio de cualquier pareja serodiscordante, y esto creo que puedo decirlo desde mi experiencia personal de haber sido la parte seronegativa de una pareja de este tipo, las vivencias y actitudes de cada miembro de la relación hacia la infección del VIH pueden influir en la misma: si se tiene información previa sobre cómo prevenirlo o tratarlo, si el VIH supone o no una dificultad para tener relaciones sexuales, si el VIH genera miedo, angustia o culpa, si se conocen otras personas seropositivas, etc.

Creo que compartir ese tipo de temores (y los que surjan) con tu/s pareja/s puede ser una oportunidad para construir una intimidad más profunda, una relación más fuerte y, en definitiva, una vida sexual y afectiva más segura y satisfactoria. De hecho, cuando hablaba con mi ex novio (el cual era seropositivo) sobre su seroestatus me confesaba como el hecho de vivir con VIH influía en su sexualidad, provocándole todo tipo de sensaciones que también acababan afectando a nuestra relación: miedo al sexo por el temor a infectarme, los cambios físicos que vivía en su cuerpo fruto de la medicación, etc., sin embargo, el mero hecho de expresarlo, de compartir mutuamente las consecuencias de si se produjera la transmisión del virus, de cómo reaccionaríamos ante eso… nos ayudaba a quitar esa barrera entre ambos y disfrutar más el uno del otro.

Por otro lado, otro punto importante que creo necesario construir es la manera en cómo l@s miembros de la pareja entienden el amor y el afecto, la forma qué tienen de expresarlo, la forma en que les gusta recibirlo, las necesidades que se tienen, etc. y reflexionar sobre ello. Pues, algunas veces, la/s persona/s seronegativas de la relación pueden verse empujadas a tener sexo no protegido como una forma de demostrar su amor, de buscar mayor intimidad, de crear un vínculo con la persona basado en el sacrificio o como manera de reducir las diferencias y dificultades creadas por la serodiscordancia y considero que es un error, eso no es amor.

En definitiva, creo que la clave para conseguir una vida sexual satisfactoria y segura en una pareja serodiscordante (y quizás en cualquier relación) es la comunicación plena y continua, la sinceridad para con un@ mism@ y con la/s otra/s persona/s y el cuidado mutuo.

En materia de educación para la salud sexual, ¿cuáles son los principales objetivos de Algarabía?

Uno de los principales objetivos de Algarabía en educación para la salud sexual es aportar su granito de arena en la consecución del ansiado objetivo CERO que promueve ONUSIDA: CERO infecciones por VIH, CERO muertes relacionadas con el SIDA y CERO discriminaciones por serofobia.

Pero no sólo eso. También desde Algarabía concebimos la salud sexual no sólo como la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Pensamos que gozar de buena salud sexual es mucho más que eso, es un todo que engloba el placer, el disfrutar de una sexualidad plena y digna de ser vivida, la relación con el propio cuerpo, etc. Por tanto, desde Algarabía trabajamos con todos aquellos elementos que interceden de una u otra forma en nuestra salud sexual.

Teniendo esos objetivos como horizonte orientamos nuestras acciones y reivindicaciones a conseguirlo, tanto desde la denuncia política de nuestros derechos sexuales (que no dejan de ser derechos humanos al fin y al cabo) como a través de campañas, talleres, charlas, actividades… educativas y de concienciación tanto a población LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) como a la sociedad en general.

Hace poco Algarabía presentó “Un vuelo de placer”, video en el que se explica cómo hacer un uso correcto del preservativo, ¿cómo y por qué surgió la idea?

Un vuelo de placer” es otra forma de hacer prevención, de fomentar el sexo + seguro usando el humor, la alegría y la pluma. Desde Algarabía y, en concreto, desde el Área de Salud, cansad@s de ver siempre chicos musculados, modelos, actores porno… lanzando mensajes preventivos y en nuestro empeño por buscar otras estrategias con las que promocionar el uso del preservativo, queríamos hacer algo diferente, divertido a la par que educativo y, para ello, contamos con el grupo Aftersun Group (dirigido por Tavi Gallart y Juan Armas) por su maravillosa forma de mezclar el teatro, la ironía, el humor y la reivindicación. Gracias a esta colaboración pudimos disfrutar de los chicos que forman el Nuevo Cabaret (Raúl Pérez y Gabriel Pérez) que han satisfecho (y superado) todos nuestros objetivos.

Usando un audio original de Manuel Antonio Velandia Mora (famoso investigador y activista LGBTI colombiano) que hemos adaptado se nos ocurrió esta idea que por fin ha dado la luz gracias a la inestimable ayuda de Laura Reyes y Dani Medina y su compañía “DAAL FILMS” (cámara, iluminación, edición, producción) y de José González y Fernando Angulo (Sonido).

Nos está gustando la repercusión y aceptación que está teniendo con casi 23.000 visitas en YouTube y muchísimos comentarios positivos sobre el mismo y esperamos que sea un granito de arena más en la lucha contra el VIH/Sida.

………………..

Acceder a todas mis publicaciones sobre salud

A %d blogueros les gusta esto: