Patologías de la próstata y salud sexual. Dr. Eduardo García Cruz

Dr. Eduardo García Cruz

Dr. Eduardo García Cruz. Urólogo, especialista del Servicio de Urología del Hospital Clinic de Barcelona. Miembro de la Red Española de Investigación de Salud del Hombre (REISHO)

«Los hombres con hiperplasia de próstata o aquellos con prostatitis crónica (…) tienen más riesgo de padecer alteraciones en la esfera sexual»

«En algunos casos (de cáncer de próstata) muy avanzados, se pueden producir problemas de erección y disminución de la libido»

«Se ha demostrado que los hombres con peores hábitos alimenticios tienen más riesgo de problemas de erección»

Las enfermedades más comunes de la próstata pueden manifestarse, con mayor frecuencia, a partir de los 50 años. Sobre estas patologías, su repercusión en la vida sexual del paciente, su sintomatologia y abordaje terapéutico, y sobre la relación entre cáncer de próstata y la falta de sueño o la alimentación, nos responde el Dr. Eduardo Garcia Cruz, urólogo del Hospital Clinic de Barcelona y miembro de la Red Española de Investigación de Salud del Hombre (REISHO).

por HBakkali

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¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes de la próstata?

Existen, principalmente, tres enfermedades que afectan a la próstata. En primer lugar, la hiperplasia benigna de próstata -HBP- que afecta, aproximadamente, al 50% de hombres a partir de los 50 años y que aumenta con la edad. Se trata de un crecimiento benigno de la próstata que produce síntomas urinarios y, en ocasiones, alteraciones de la vejiga urinaria -infección, litiasis, divertículos- y de los riñones. En segundo lugar, la prostatitis que es la inflamación de la próstata. En muchas ocasiones se debe a la infección por un germen (habitualmente Escherichia Coli). Es más frecuente en hombres que tienen hiperplasia de próstata o problemas miccionales. En tercer lugar, el cáncer de próstata que es el tumor más frecuente en el hombre y aparece sobre todo a partir de los 50 años. Habitualmente, el cáncer de próstata no produce síntoma específico.

¿A partir de qué edad es más común que se manifiesten estas patologías?

Las patologías de la próstata son más frecuentes a partir de los 50 años. Por eso se suele recomendar a los hombres que acudan al urólogo a partir de esa edad.

¿Se pueden prevenir?

Es recomendable ir al médico a partir de los 50 años. Si se tiene algún problema urinario, es conveniente que vaya al especialista independientemente de la edad. Su médico puede diagnosticar la causa de las molestias y ofrecerle diferentes estrategias de tratamiento en función de los síntomas. Habitualmente, cuanto antes se diagnostica un problema más y mejores opciones de tratamiento existen. Cada día disponemos de más y mejores fármacos para el tratamiento de los síntomas urinarios. En casos en que los fármacos no sean suficientes, también disponemos de tecnología para minimizar los riesgos de la cirugía y poder obtener mejores resultados.

¿Qué es la hiperplasia benigna de próstata?

Es un cambio microscópico que se produce en la próstata y que se manifiesta como agrandamiento de la próstata. Ese crecimiento en el tamaño de la próstata produce síntomas urinarios -técnicamente síntomas del tracto urinario inferior-. Es una alteración benigna muy frecuente, y aparece sobre todo a partir de los 50 años, alcanzando a casi al 100% de hombres a los 90 años.

¿Cómo se manifiesta?

En la mayoría de ocasiones aparecerán molestias miccionales (síntomas del tracto urinario inferior), como levantarse a orinar durante la noche, tener que orinar más a menudo durante el día, tener que hacer fuerza para empezar a orinar, afilamiento del chorro de orina, sensación de micción incompleta y aparición de deseo miccional muy intenso asociado a incontinencia. En algunas ocasiones, en casos más evolucionados, pueden aparecer complicaciones como infecciones de orina, piedras en la vejiga o un mal funcionamiento de los riñones. Sin embargo, es muy importante destacar que, al contrario de lo que muchos creen, no existe relación entre la hiperplasia y el cáncer de próstata.

¿Cuál es su abordaje terapéutico?

En primer lugar, debemos comprender la intensidad de los síntomas y aquellos que más preocupen al paciente y descartar la presencia de complicaciones mediante la exploración de la próstata, un análisis de sangre y, en ocasiones, una ecografía. Posteriormente, podemos ensayar tratamiento farmacológico, hay diferentes estrategias y fármacos en función de la intensidad y el tipo de síntomas. En los casos más extremos es necesaria la cirugía. Actualmente, disponemos de técnicas mínimamente invasivas que nos permiten operar a la mayoría de pacientes a través del conducto de la orina, con un postoperatorio más corto y menos complicaciones.

¿Qué es la prostatitis?

Prostatitis significa inflamación de la próstata. Existen diversos tipos: las prostatitis agudas bacterianas suelen ser causadas por una bacteria llamada Escherichia Coli.En algunos casos, esta infección persiste más de tres meses, siendo una prostatitis crónica bacteriana. Hay un tercer tipo de enfermedad, la prostatitis crónica abacteriana que también se conoce como Síndrome de Dolor Pélvico Crónico, y que se caracteriza por la presencia de síntomas sin poder identificarse ninguna bacteria causante. En muchas ocasiones, la prostatitis aparece en hombres con problemas urinarios previos, como hiperplasia de próstata, estenosis del conducto urinario o la colocación de una sonda urinaria, y en algunos casos tras la existencia de una enfermedad de transmisión sexual, por ejemplo, la Chlamydia.

¿Cómo se manifiesta?

La prostatitis aguda bacteriana es, en ocasiones, difícil de diagnosticar. La fiebre es casi constante, asociada a dolor en el vientre o en la región alrededor del ano, y es muy habitual la existencia de molestias al orinar. En ocasiones, puede existir retención de orina. En el caso del Síndrome del Dolor Pélvico Crónico, los síntomas son los mismos pero de menor intensidad, siendo infrecuente la fiebre. Los hombres que sufren prostatitis crónica abacteriana suelen alternar periodos con pocos síntomas con otros en los que existen más síntomas urinarios.

¿Cuál es su abordaje terapéutico?

Las prostatitis infeccionas se tratan con antibiótico. El tratamiento, a diferencia de otras infecciones, debe mantenerse durante 3 semanas, aproximadamente, para evitar la aparición de resistencias y la persistencia de la infección. Además, es necesario tratar los síntomas urinarios y la inflamación -se puede combinar alfa-bloqueantes y anti-inflamatorios- y, además, es necesario tratar la fiebre. Si existe retención de orina es necesario el drenaje quirúrgico, es discutible si mediante sonda vesical o mediante drenaje directo de la vejiga con cistostomía. En las prostatitis crónicas el tratamiento es complejo, siendo habitual ensayar diferentes tratamientos tanto antibióticos como anti-inflamatorios. Es importante excluir otras causas que puedan producir síntomas parecidos, como las litiasis, tumores u otras infecciones.

¿Qué problemas sexuales pueden derivarse de estas patologías? ¿Pueden afectar a la salud sexual del paciente?

Si, pueden afectar. Los síntomas urinarios están muy relacionados con los problemas sexuales, sobre todo con los problemas de erección y la eyaculación precoz. Los hombres con hiperplasia de próstata o aquellos con prostatitis crónica, que “orinan peor”, tienen más riesgo de padecer alteraciones en la esfera sexual. A los hombres con problemas urinarios, es importante darles la oportunidad de hablar sobre su sexualidad, siempre que quieran. Nos permite conocer mejor qué les ocurre, y eso nos posibilita diseñar mejor el tratamiento para cada uno de ellos, el que mejor se ajuste en cuanto a la obtención de un máximo beneficio y mínimos efectos secundarios.

Enfermedades de la próstata y alimentación, ¿qué relación existe?

Se ha escrito mucho sobre este tema. Tomate, calabaza, soja, ácidos grasos omega-3 y omega-6, leche y derivados, zumo de granada, uva…, una larga lista de fármacos y complementos dietéticos que podrían prevenir, retrasar o minimizar los problemas de próstata… Lo cierto es que algunos de estos alimentos han demostrado algunos beneficios, pero el problema es que analizar el efecto de un solo alimento sobre el desarrollo de un cáncer -a lo largo de décadas- es muy complejo y los primeros resultados no son siempre fiables.

¿En qué medida la dieta mediterránea beneficia la prevención de patologías de la próstata?

Muchos estudios han indicado los enormes beneficios de la dieta mediterránea en enfermedades cardiovasculares y en algunos tipos de cáncer. Sobre la próstata la evidencia es menor, pero sí han aparecido algunos estudios que demuestran que la dieta mediterránea podría disminuir la inflamación en la próstata y, por lo tanto, disminuir los problemas de próstata. Respecto a otras enfermedades urológicas, como la disfunción eréctil, la dieta mediterránea también tiene un importante impacto. Por un lado, se ha demostrado que los hombres con peores hábitos alimenticios tienen más riesgo de problemas de erección y, por otro, que los hombres con disfunción eréctil a los que se les enseña hábitos dietéticos saludables normalizan la erección en el 30% de los casos.

¿Y del cáncer de próstata?

Los hábitos dietéticos son causantes de un alto porcentaje de cáncer. En urología, los beneficios de la dieta mediterránea se están empezando a vislumbrar, gracias a algunos trabajos que concluyen que los hombres con mejores hábitos dietéticos tendrían menos cáncer de próstata. Sin embargo, y como comentamos anteriormente, este tipo de estudios con enfermedades de evolución lenta hay que analizarlos con cuidado.

¿Qué relación existe entre los problemas de sueño y el riesgo de padecer cáncer de próstata?

Recientemente se ha publicado un estudio de un grupo islandés que apunta a que los hombres con problemas de sueño tendrían mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Según la autora, la Dra. Lara Sigurdardóttir, esta asociación era especialmente intensa en hombres con cáncer de próstata avanzado. Este artículo, publicado en “Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention”, abre una vía de investigación muy interesante al relacionar la calidad del sueño y el cáncer de próstata. Hace años, el cáncer de próstata no parecía estar relacionado con los factores de riesgo cardiovascular y endocrino -hipertensión, diabetes, colesterol, alteraciones del sueño- pero cada vez más estamos viendo que estos factores también están relacionados con su desarrollo.

¿Qué relación existe entre los niveles altos de andrógenos y el cáncer de próstata?

Contrariamente a lo que la mayoría de gente cree, los niveles altos de testosterona no se relacionan con más o peor cáncer de próstata. Hay que tener en cuenta que el cáncer de próstata es más frecuente a medida que nos hacemos mayores: exactamente al revés que nuestros niveles hormonales, que disminuyen con la edad. Durante los últimos 10 años se ha publicado mucho en este campo, y parece que los hombres con menores niveles de testosterona tendrían más riesgo de tener un cáncer de próstata más agresivo.

¿A partir de qué edad deberían realizarse controles para la prevención y el diagnóstico precoz de este tumor?

El cáncer de próstata es un tumor que aumenta con la edad. A pesar de que actualmente la utilidad del screening está siendo examinada, es recomendable realizar una revisión a los 50 años. Es razonable que si existen familiares con historia de cáncer de próstata avancemos esta primera visita y la realicemos a los 40-45 años.

¿Con qué frecuencia deben llevarse a cabo dichos controles?

La manera de realizar el diagnóstico precoz del cáncer de próstata varía mucho de país a país. Actualmente, tras la publicación de dos grandes estudios sobre utilidad delscreening europeo -llamado ERSPC- y del americano -llamado PLCO-, publicados en New England Journal of Medicine, se está analizando cuál es la mejor manera de hacerlo. Parece razonable iniciar el control a los 50 años y, si los niveles de PSA son menores a 1, realizar un control de manera relajada, quizás cada 5 años. Si el PSA se sitúa entre 1 y 2,5 seguramente deberíamos hacer el control cada año.

Sexo y cáncer de próstata, ¿qué problemas pueden derivarse de la enfermedad?

El cáncer de próstata impacta negativamente sobre la sexualidad. Es muy habitual que los hombres a los que les tenemos que comunicar que tienen un cáncer de próstata empeore su vida sexual simplemente por el hecho de conocer la noticia. En algunos casos (de cáncer de próstata) muy avanzados, se pueden producir problemas de erección y disminución de la libido pero, afortunadamente, esta situación es poco habitual.

¿Y de los tratamientos y abordaje quirúrgico?

La mayoría de los tratamientos para el cáncer de próstata tiene un impacto negativo sobre la sexualidad. La crioterapia produce, prácticamente, el 100% de disfunción eréctil. La cirugía de próstata y la radioterapia producen disfunción eréctil en, aproximadamente, un 40-70% de los pacientes, mientras que la braquiterapia es el tratamiento que menos alteración produce, alrededor del 5%. Otra de las consecuencias que se producen son la disminución de la libido y las alteraciones de la eyaculación. Muchos médicos creen que este es un tema menor –comparado con curar el cáncer-, pero tenemos que tener en cuenta que la sexualidad es una parte muy importante de la vida en pareja y el tratamiento de los problemas sexuales se puede realizar a la vez, sin prejuicio para el tratamiento y el seguimiento del tumor.

¿Cómo hacer frente a estas consecuencias?

En mi opinión, hay que ser natural y respetuoso. Tenemos que entender que para muchas parejas el sexo, incluso en edades avanzadas, es un factor importante. Nada impone más a un paciente que el hecho de que su médico le juzgue o sentirse incómodo hablando de sexo. Creo que tenemos que informar al paciente de las posibles consecuencias del tratamiento para el cáncer antes de recibirlo, cuando se tiene la mente más abierta. Tenemos que explicarle que el tratamiento de los problemas sexuales es completamente seguro. Agunos estudios indican que cuanto antes empecemos –tras la cirugía, por ejemplo- mejores resultados tendremos. Tenemos que informar, informar e informar. La gente tiene que estar informada para ser libre de tomar sus decisiones. Hay que entender qué le preocupa al paciente y tratar de conocer su sexualidad, para poder ofrecerle el tratamiento que se adapte mejor a lo que necesita.

¿Puede la masturbación y la práctica de sexo habitual beneficiar la prevención de cánceres del sistema reproductor masculino?

Este es un tema polémico, en el que existen estudios con resultados contradictorios. De manera parecida al tema de los factores dietéticos, establecer un vínculo entre el cáncer de próstata y la sexualidad es complejo. El sexo cambia a lo largo de la vida y es complicado establecer una relación de causa-efecto con el hecho de desarrollar –años más tarde- un cáncer de próstata.

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Enlaces de interés

Red Española de Investigación de Salud del Hombre (REISHO)
Asociación Española de Urología
Cáncer de próstata – GEPAC
Sociedad Española de Oncología Médica
Oncosaludable

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