Periodismo y salud. Elena Blanco Castilla

Elene Blanco Castilla. Profesora de Periodismo Especializado de la Universidad de Málaga.

Elene Blanco Castilla. Profesora de Periodismo Especializado de la Universidad de Málaga.

Elena Blanco: “El papel que desempeñan los medios en la divulgación de la salud es importante pero insuficiente”

El periodismo cumple una labor divulgativa necesaria a la hora de informar sobre temas relativos a la salud. Sin embargo, aún existen asignaturas pendientes como asegurar la especialización del informador, evitar el sensacionalismo en los mensajes o adaptar el lenguaje, haciéndolo comprensible y sencillo. Sobre algunas de estas cuestiones, responde la profesora y periodista Elena Blanco Castilla.

por HBakkali

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¿Qué papel tiene los medios de comunicación a la hora de informar a los ciudadanos sobre salud?

Es un papel fundamental para la divulgación de la salud, toda vez que informar sobre estos temas ayuda a elevar la cultura científica y, sobre todo, a mejorar la educación para la salud de toda la sociedad. Pero esta función, tan importante, puede llegar a ser negativa si la información que se transmite no se ajusta a la verdad, es incorrecta o se exagera con tintes populistas, algo que sucede con relativa frecuencia porque el contenido de este tipo de noticias se presta con facilidad al sensacionalismo

¿Estamos los ciudadanos bien informados sobre los temas que afectan a nuestra salud? ¿Qué se podría mejorar por parte de los medios, las instituciones y la comunidad médica?

Considero que la información que se ofrece actualmente aún carece de cierta calidad y credibilidad, como consecuencia de que no hay muchos periodistas especializados a pesar de que se trata de una de las áreas de especialización más complejas, por lo heterogéneo de la temática, y de mayor responsabilidad, por las expectativas que puede crear. Periodistas y medios deben tomarse más en serio su responsabilidad.

Actualmente, ¿qué lugar ocupan los contenidos relativos a salud en los medios diarios? ¿Considera que están en un segundo plano?

Estos contenidos se han incrementado mucho y cada vez cobran mayor relevancia en respuesta a la demanda de los ciudadanos. Ese crecimiento se puede observar en una mayor oferta de información recogida en secciones y suplementos sobre salud de ediciones impresas y digitales de periódicos o en los programas de radios y televisiones públicas, principalmente, así como en la aparición de numerosas publicaciones especializadas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no existe una política informativa coherente que ayude a una mejor valoración y también en lo que se refiere al seguimiento de temas que se publican como grandes acontecimientos y de los que nunca más se sabe.

¿Cree que los medios deberían responder con una mayor precisión pedagógica a la hora de presentar contenidos de valor médico?

Sin duda. El papel que desempeñan los medios en la divulgación de la salud es importante pero insuficiente. Durante muchos años el campo del periodismo en salud ha estado asociado casi exclusivamente a la idea de generar mensajes relacionados con determinadas enfermedades. En la actualidad estos mensajes atienden también a esa labor pedagógica, pero aún no está asumida la premisa de que, además de informar, el objetivo principal debe ser mejorar la calidad de vida de la población, en el sentido de contribuir a la promoción de estilos de vida y políticas saludables.

¿Considera que existe un uso excesivo de sensacionalismo a la hora de abordar noticias que afectan a la salud por parte de los medios generalistas? ¿Qué peligro conlleva este hecho? ¿Cómo combatirlo?

Es uno de los peligros potenciales. Se tratan temas que implican directamente a muchas personas y ello facilita el ejercicio de un tipo de periodismo sensacionalista. Pero no es el único problema grave derivado de una mala práctica profesional. Estas noticias propician y pueden crear alarma social, pueden también originar falsas expectativas, al informar de posibles remedios que no han sido contrastados, o pueden hacer el juego a los intereses de las fuentes o al enorme poder económico que se mueve en este sector. Todo ello lo hace posible, entre otras cosas, la falta de rigor y de preparación del periodista, de manera que la mejor forma de combatirlo es mediante una formación especializada que le permita tener criterio para valorar la información en función del interés de los ciudadanos y no de otros.

¿Cuál debe ser la mejor fuente para un periodista experto en salud?

Las fuentes son necesarias para cualquier periodista pero, sobre todo, lo más importante es que el periodista tenga la preparación suficiente para poder interactuar con la fuente, para relacionarse con ella, poder comprender y valorar su mensaje y transmitirlo adecuadamente a los ciudadanos. Sin embargo estos aspectos, que son fundamentales en el proceso informativo, suelen fallar por la falta de especialización.

¿Considera que el sistema informativo actual está adaptado para responder al compromiso social que conlleva informar sobre salud?

No. Es necesaria una mayor especialización de los periodistas y más implicación de los medios, a lo que ayudaría el reconocimiento a su importante función divulgadora. En una situación económica como la actual, donde la falta de recursos económicos también afecta a la salud, el mejor recorte en el gasto sanitario sería invertir en la divulgación de la salud.

¿Cree que la implicación de los medios de comunicación en la difusión de las llamadas “enfermedades raras” y de las “enfermedades olvidadas“ es suficiente?

Siempre se puede hacer más, especialmente en lo que se refiere a profundizar en ese enfoque divulgativo que comentaba. No obstante, es justo reivindicar el importante papel que han tenido y tienen los medios de comunicación en la prevención de enfermedades.

¿Cómo equilibrar la inmediatez que exigen los medios con los tiempos que requiere el proceso de científico?

Encontrar este equilibrio es fundamental, pero difícil de conseguir cuando no hay una buena interrelación con la fuente y sobre todo cuando se desconocen los tiempos de los procesos, del científico desde luego, pero también del proceso informativo. Ante situaciones graves, como son por ejemplo las alertas sanitarias, es fundamental una buena política de comunicación. Cuando la noticia trasciende hay que facilitar toda la información posible, de manera que se evite la especulación que produce la falta de datos fiables y contrastados, porque los medios electrónicos y las redes sociales producen de manera inmediata una avalancha de información que después es muy difícil rectificar. Si el proceso científico no ha concluido, habrá que advertirlo pero nunca tratar de parar el proceso informativo. Esto siempre es contraproducente.

¿Cree que hoy en día sigue existiendo una visión cientificista sobre lo que es la ciencia?

Sólo en el sentido de que las explicaciones eviten las especulaciones, la postura cientificista me parecería bien. Y en este sentido, conjugar divulgación y rigor científico únicamente es posible con el periodismo especializado.

¿En qué medida cree que los medios convierten la ciencia en un espectáculo?

No se puede generalizar. El problema estriba en la necesidad de convertir en cercanos temas que pueden ser muy áridos. Los malos profesionales recurren al sensacionalismo, al espectáculo, mientras que el buen periodista utiliza otros recursos que implican un mayor trabajo y dedicación, como son explicar antecedentes, consecuencias, aportar la opinión de expertos, contrastar fuentes, buscar la utilidad que ese avance científico puede tener para los ciudadanos, etc.

¿Considera que el periodismo es la mejor vía para realizar divulgación científica?

Sí. El buen periodismo sí.

¿Cree que hoy en día es necesaria una mayor especialización en salud?

Es una necesidad evidente. Una exigencia de la sociedad que los medios deberían atender. Invertir en salud y ganar en credibilidad debería ser una apuesta irrenunciable.

Usted ha impulsado la creación del primer Master en “Periodismo, salud y calidad de vida” que se desarrollará en la Universidad de Málaga, ¿cuáles son las principales apuestas de este proyecto?

La oferta educativa andaluza muestra que existe un déficit en materia de Comunicación y Salud. Por tanto, con este Máster, en el que colabora la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, tratamos de cubrir todos los aspectos teórico-prácticos de la producción de información en materia de salud y calidad de vida, desde una perspectiva global del sector que permita el dominio de las estrategias de comunicación y políticas de organización. Así, incluye dos grandes campos, uno relacionado con la comunicación especializada y otro que pretende formar al periodista en temas básicos relacionados con la salud: desde los conceptos de salud pública hasta las llamadas enfermedades mediáticas, aquellas que tienen una mayor presencia en los medios de comunicación por ser las de mayor prevalencia o las que más preocupan a los ciudadanos. Consideramos que la responsabilidad que tienen periodistas, medios de comunicación e instituciones en la divulgación y formación de los ciudadanos para colaborar en la prevención de la enfermedad y para mejorar la calidad de vida requieren de vías complementarias de formación, como pretende ser este Máster.

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