¿Qué es divulgación? Javier Fernádez del Moral

Profesor Javier Fernández Del Moral. Catedrático de Periodismo Especializado de la Universidad Complutense de Madrid.

Profesor Javier Fernández Del Moral. Catedrático de Periodismo Especializado de la Universidad Complutense de Madrid.

Javier Fernández del Moral: “Sólo se divulga cuando se consigue hacer entender y hacer participar”

El concepto de divulgación científica y las diferencias existentes entre ésta y el periodismo científico han sido y siguen siendo objeto de debate. También lo son las características que deben definir a la comunicación especializada en el campo científico y tecnológico o la relación entre sociedad y ciencia. Javier Fernández del Moral, catedrático de Periodismo Especializado de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los mayores referentes nacionales del periodismo científico, da en esta entrevista su visión sobre estas cuestiones.

por HBakkali

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¿Qué diferencia la divulgación científica del periodismo científico?

Ambos conceptos se refieren a la comunicación de la ciencia, pero no se pueden confundir. Divulgar no es un mecanismo sencillo y uno de los instrumentos más eficaces para hacerlo es precisamente el periodismo, pero divulgar es contextualizar, es apelar, es interesar; no se divulga por el hecho de pretender hacerlo, sólo se divulga cuando se consigue hacer entender y hacer participar. Divulgar, por otra parte, no es vulgarizar, no se trata de ser superficiales, ni frívolos, ni previsibles ni triviales. Divulgar la ciencia es uno de los compromisos más serios y más urgentes que tienen hoy las sociedades avanzadas, y hay que decir con tristeza que cada vez se están logrando peores resultados.

Uno de los instrumentos más eficaces con el que debemos lograr esa divulgación es precisamente el periodismo. El mal llamado “periodismo científico”, es en realidad un tipo de periodismo nuevo llamado periodismo especializado, que no se debe confundir con el carácter científico genérico que tiene ya el periodismo como ciencia social experimental. Tenemos que hablar de Periodismo Especializado en Ciencia y Tecnología, con el que hemos de conseguir llevar a los contenidos de los medios de comunicación, a todos, la información científica pertinente de interés social que, por otra parte, es -o debe ser- toda.

¿Qué ventajas plantea la divulgación hecha por expertos frente a la hecha por periodistas?

Hemos dicho antes que la divulgación no es sencilla y por tanto se exige cada vez más la presencia y la operatividad de expertos en divulgación. Hoy ya no se puede ser experto en una disciplina, y menos científica, y ser divulgador al mismo tiempo. Otra cosa bien diferente es que todo experto científico tenga la inquietud de su propia responsabilidad con la sociedad, y participe y colabore en el proceso divulgativo, en el que, como hemos dicho, el periodismo es pieza fundamental. De este modo, el experto debe constituirse en fuente informativa y profesionalizar esa función contratando profesionales de la comunicación, pero en ningún caso pueden sustituir esa función, entre otras cosas porque su mensaje carecería de toda credibilidad frente a las audiencias periodísticas.

La divulgación debe profesionalizarse al máximo en todo el proceso divulgativo y el periodismo sólo lo deben hacer periodistas. El periodismo especializado por periodistas especializados, pero cada vez resulta más anacrónico confundir el periodismo con otras cosas o intentar evitarlo; resulta tan anacrónico como en economía intentar volver a la sociedad del trueque evitando intermediarios y eliminando el dinero como instrumento en la sociedad actual.

¿Qué características deben definir al periodista científico?

Las mismas que a cualquier otro periodista. Independencia, tesón, insobornabilidad, responsabilidad, liderazgo…, y preparación, mucha preparación, que en el caso de un periodismo científico debería pasar por postgrados adecuados, no por la formación de cualquier especialidad en ciencia, sino por cursos especializados master, que se añadan a una sólida formación en periodismo, en grados o licenciaturas específicas. Al periodista científico se le pide sobre todo que sepa seleccionar los contenidos. Elegir el “qué” de la información. Por supuesto, una vez elegido el “qué”, saber como editarlo, el “cómo” periodístico, pero la primera característica estriba en saber dónde está el interés y ofrecerlo a sus destinatarios.

En los Estrados Unidos había censados en los años cuarenta más de un centenar de periodistas que se llamaban científicos, “escritores de ciencia”, que divertían a los norteamericanos con historias de habitantes de otros planetas, con instrumentos de la super-cocina robotizada, con poderes de la mente en civilizaciones futuras, y mientras eso ocurría, se estaba construyendo la bomba atómica en “Álamo Gordo”, y la humanidad supo de su existencia con la explosión. El debate fue posterior: un periodista científico tenía que haber provocado que el debate surgiese previamente.

¿Qué papel cree que juega hoy en día el periodismo científico en nuestros medios de comunicación?

En estos momentos no pasa de ser un contenido- relleno, algo que se ofrece a los destinatarios pensando sobre todo en la función entretenimiento o incluso en la función refuerzo, sobre todo en determinados contenidos politizados como el cambio climático o las células madre, pero todavía siguen quedando muy lejos las dos funciones primordiales, la informativa y la pedagógica. En ese sentido seguimos casi en idéntica situación que en los años cuarenta, lo que hay que preguntarse ahora es qué nos están preparando los científicos sin que la sociedad participe, y qué consecuencias puede tener eso en el futuro.

Seguimos dando más espacio y más tiempo a las pseudociencias que a las ciencias experimentales reales, aunque estas últimas sean precisamente las que nos pueden hacer cambiar nuevamente de era, o llevar al hombre al desastre final.

¿Cuáles cree que son las principales deficiencias del periodismo científico en España?

Casi las mismas que las de los demás países de nuestro entorno o de nuestro nivel. Poca atención de los medios, poca formación de los periodistas especializados, poca y mala ubicación de los contenidos sobre ese tema en los medios convencionales y en los nuevos medios. Además de eso, todo el sistema está mal diseñado, mal estructurado. Los ámbitos científicos no tienen demasiada sensibilidad social, ni les preocupa mucho la actividad comunicativa, aunque eso sí, se encuentran cada vez más preocupados por la percepción social de la ciencia. Eso sin embargo no se traduce en la presencia de estrategias ni en planificación alguna que tenga que ver con la profesionalización de los aspectos comunicativos, tanto en las fuentes como en los medios.

¿Cuáles cree que son las principales ventajas e inconvenientes de la comunicación científica en Internet?

En realidad como casi siempre, las ventajas se convierten en posibles inconvenientes. La mayor accesibilidad, la universalización de los mensajes y en general de toda la información científica, se pueden convertir en una amenaza cuando no se siguen cauces de responsabilidad y profesionalidad. Por mucha información que haya disponible, no hay divulgación ni periodismo científico, con el grave inconveniente de que la información sobre estos temas puede resultar de alta sensibilidad, y una mala descodificación de la misma puede ser muy contraproducente.

¿Cuál es la verdadera relación entre ciencia y sociedad?

Tendríamos que distinguir entre el ser y el deber ser. La relación debe ser absoluta, no se puede concebir una ciencia alejada, segregada de la sociedad en la que exista. Resulta grotesca en ese sentido la actitud de algunos ámbitos científicos tratando de justificarse como hecho social, todavía recuerdo una de las frases con la que se quería presentar una celebración científica: “Una ciencia para la sociedad”. Y si no es para la sociedad, ¿Para quién es?. La realidad actual es lamentable, el alejamiento es abismal, pero lo más grave es que lejos de disminuir, sigue en aumento.

El desconocimiento de realidades científicas elementales es descomunal, las vocaciones científicas disminuyen, el sentimiento de responsabilidad social en la ciencia no da síntomas de vida. Y todo esto perjudica gravemente al mismo tiempo a la sociedad y a la ciencia. Para Popper, la objetividad de la Ciencia radicaba precisamente en su carácter social. Sin integración social el mismo hecho científico se resiente.

¿Qué se entiende por “ciudadanía científica”?

No lo sé, la verdad, pero si va en la misma dirección que la expresión “periodismo ciudadano”, me parece patético. La integración social, la participación social, no se consigue a base de rótulos más o menos ingeniosos, o de voluntarismos paupérrimos o infantiles. La participación de todos en el hecho científico exige una estrategia de gran complejidad, y la participación en el proceso de una nueva ciencia, la de la comunicación. Precisamente por esa falta de integración creciente, la ciencia se encuentra cada vez más alejada de la sociedad, a pesar de Internet, y a pesar de una presencia creciente de la tecnología en nuestras vidas.

¿Cree que el periodismo científico es suficientemente sólido en España?

No, no solamente no es suficientemente sólido, sino que al avanzar de forma vertiginosa la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, y mantener tímidamente un respuesta mediática confusa y pobre, el instrumento se va poniendo cada vez más en evidencia. Y en ese problema como hemos visto intervienen los medios, los periodistas, y sobre todo, las fuentes informativas, la ciencia en sus manifestaciones más diversas, que sigue creciendo al margen de su cultivo, olvidándose de la sociedad que le debe dar su propia razón de ser.

¿Qué papel cree que debe tener la prensa diaria en el tratamiento de temas relativos a la salud?

En primer lugar, creo que la salud debe tener su propio tratamiento informativo, separado de la ciencia y la tecnología. Todo es ciencia, de acuerdo, pero el tratamiento temático de los medios debe empezar a separar las informaciones de salud y medio ambiente de las de ciencia y tecnología. De hecho, en España hace tiempo ya que existen dos asociaciones de periodistas especializados, distintas y diferenciadas. Partiendo de ahí, la prensa diaria debe jugar un papel fundamental en el engranaje del sistema divulgativo general, desarrollando un periodismo alternativo, con una apuesta clara por nuevos contenidos, considerando a la actualidad informativa de un modo innovador, siguiendo teorías y autores que nos permitan abrir nuevos cauces en el periodismo tradicional. Respecto a los temas relacionados con la salud, precisamente por su interés social y sus repercusiones, deben aplicarse de un modo muy profesional y riguroso, evitando siempre sus posibles riesgos de sensacionalismo, alarmismo o trivialización.

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